Serenidad y Armonía

En el ritmo vertiginoso de vida de nuestros días, para enfrentar ese diario vivir necesitamos serenidad para resolver los problemas. Al final del día la ansiedad nos supera al punto de volver al hogar y no poder bajar el ritmo y relajarnos. El bienestar es un preciado tesoro que se nos escapa como agua entre los dedos. Para encontrar ese bienestar debemos hacer un trabajo interior constante para no permitir que la ansiedad nos domine. Debemos evolucionar nuestro pensamiento y la forma de ver el mundo para alcanzar la plenitud y la armonía. Para ello debemos erradicar la ansiedad y este no es el proceso de un día sino un camino que se hace día a día hasta encontrar la serenidad.

Una mirada al interior, en silencio, nos ayudará a darnos cuenta qué nos produce la ansiedad, frustración, molestia o insatisfacción y qué nos impide controlarla. Cuáles son nuestras debilidades y lo que las produce para iniciar el cambio interno. A la serenidad la tenemos en nuestro interior y de allí proviene, por ello no podemos permitir que los hechos exteriores consigan afectarla o destruirla.

Es vital controlar la forma en la que reaccionamos ante los estímulos externos. Vivimos dándole importancia excesiva a lo que no lo tiene y consideramos urgente tareas que quizá sean solo importantes. De esta manera permitimos que un detalle acabe con nuestros nervios.

Llegará el momento en que aprendamos a poner las cosas en una balanza y les daremos el valor verdadero que tienen. Así emprenderemos un buen camino hacia una vida más serena.

Nos colocamos metas que nos producen una autoexigencia extrema que tal vez sea imposble alcanzar y que nos produce frustración, ansiedad y tristeza. Es muy bueno superarnos y prosperar. Pero también debemos entender cuáles son nuestros límites y aceptarlos con dignidad.

Organizarnos para atender nuestros asuntos de forma eficaz pero sin exaltarnos ni perder el control, cambiando o mejorando los hábitos para permitir que todo fluya en la vida, nos ayudará a bajar el nivel de tensión dándole la bienvenida a la serenidad y la paz interior. Vivir con ellas es una meta que se convierte en una filosofía de vida.

Ayudándonos para ello con las distintas técnicas milenarias como son el yoga y la meditación. Estas disciplinas nos permitirán drenar las tensiones, conectarnos con nosotros mismos, calmar la mente para aclarar las ideas y obtener una mayor serenidad.

Debemos hacernos cargo de cuidar nuestra salud, hacer actividad física, trabajar la mente, el cuerpo y el espíritu para lograr la armonía. La clave debe ser el equilibrio.

Comienza ahora mismo a trabajar en ello y a medida que transcurre el tiempo, verás que irás evolucionando, siempre centrado, cambiando tu mentalidad y optimizando tu vida.- Namasté.- Ana

 

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