El saludo al sol

El saludo al sol ó Surya namaskar es una expresión sánscrita compuesta por las palabras surya, que significa sol, y namaskar, que significa saludo o salutación. Los estudiantes hindúes suelen ejecutar este ejercicio a la salida del sol, con los ojos fijos en el astro rey que emerge del horizonte.

Es una secuencia muy energética y cuando no tienes demasiado tiempo para hacer una sesión de yoga completa, surya namaskar es ideal. Si estás muy cansada, una serie de 7 rondas de surya namaskar te dejará como nueva.

Este ejercicio, que estimula y revitaliza la mayor parte de los órganos vitales (los pulmones, el corazón, el estómago, el hígado, los riñones, los intestinos, el sistema nervioso y la médula espinal, así como piernas, brazos, tronco, espalda, hombros, columna vertebral y cuello), está constituido por una serie de movimientos y una vez que aprendes e internalizas la secuencia, ésta se convierte en un hábito.

Esta secuencia fue introducida por el Rajá de Aundh, en los institutos de enseñanza del yoga y lo denominó “secuencia de yoga para la salud, para alcanzar eficiencia y longevidad”. Los movimientos del ejercicio de salutación al sol contribuyen a dar agilidad y flexibilidad al cuerpo, aunque no se llevan a cabo al comienzo de su práctica.

Además de los beneficios mencionados, confiere a quienes lo practican asiduamente, juventud, mejor salud, mayor vitalidad, músculos más fuertes, sistema nervioso estable, circulación sanguínea más fluida y una sensación general de bienestar.

Quien desee acelerar los resultados de este ejercicio debe concentrarse mentalmente sobre las partes del cuerpo que le interesen, visualizando el órgano o la región orgánica en cuestión. Se debe seguir cada movimiento hasta identificarse totalmente con él.

1- Coloca una colchoneta o una toalla en el suelo y póngase de pie frente a ella, tocando sus bordes con los dedos de los pies. La columna vertebral y la cabeza deben estar en línea recta, los pies juntos, las palmas de las manos unidas firmemente a la altura del pecho, en posición de rezo, como se ve en la figura 1.
2- Haga una inhalación profunda mientras va elevando los brazos por encima de la cabeza e inclinando el cuerpo hacia atrás. La cabeza debe permanecer entre los brazos si tienes problemas de cervicales.
 3- Exhalando, inclínese hacía adelante y coloque las palmas de las manos a ambos lados de los pies, aflojando la cabeza hasta acercarla lo más posible a las rodillas. Si no toca el piso con las palmas de las manos flexione las piernas hasta lograrlo. No debe violentar la postura, sino llegar a sentirse a gusto y relajado en ella.
 4- Inhalando, extienda la pierna derecha hacia atrás, apoyando la rodilla en el piso, con la vista dirigida hacia delante.
 5- Exhalando, lleve hacia atrás la pierna izquierda y apoye también la rodilla.
 6- Ahora inhalando, despegue las rodillas del piso y enderece todo el cuerpo como una tabla; los únicos puntos de contacto con el piso son las palmas de las manos y las puntas de los pies.
 7- Exhalando, apoye en el piso rodillas, pecho y mentón, mientras los glúteos se mantienen lo más alto posible.
 8- Inhalando, apoye la pelvis en el piso, estire los brazos, arqueando la columna hacia atrás al igual que los hombros y la cabeza (siempre que no tenga problemas de lumbares y cervicales).
 9- Exhalando, eleve los glúteos; entonces se estiran las rodillas adoptando la forma de un V invertida (perro mirando hacia abajo). Todo el peso del cuerpo debe gravitar exclusivamente sobre las manos y los pies. Tanto las palmas de las manos como las plantas de los pies deben estar totalmente apoyados en el piso, de ser posible.
 10- Inhalando, adelante el pie derecho hasta que quede entre las manos, con la mirada dirigida hacia el frente. La rodilla izquierda puede apoyarse primero en el piso para hacer más fácil el movimiento hacia delante del pie derecho.
 11- Exhalando, desplazamos hacia delante la pierna izquierda, hasta llegar a posarla a igual altura de las manos y del pie derecho. Las piernas se estiran totalmente, sin importar que las palmas de las manos lleguen o no al piso, y la cabeza permanece floja como si colgara del cuello; el tronco está totalmente relajado.
 12- Inhalando, se van elevando los brazos, la cabeza sube entre los brazos extendidos hasta arquear el tronco hacia atrás.
Finalmente, exhalando vuelva a la posición original, uniendo las palmas de las manos a la altura del pecho.Repetir la serie comenzando por la pierna izquierda.Comience su práctica con una sola serie y vaya incrementando la cantidad de acuerdo con la evolución que vaya adquiriendo su cuerpo.

Cuando se practica surya namaskar se debe tener cuidado de no excederse al punto de sentir agotamiento. Luego de la práctica, se debe descansar tendida de espaldas, relajada en savasana. Cerrar los ojos, relajar los brazos y las piernas separados un poco del cuerpo y extendidos, con las palmas de las manos abiertas hacia arriba. Esta posición, además de relajarnos, nos ayudará a optimizar toda la energía que generamos con la secuencia. Que practiques feliz! Namasté- Ana

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